domingo, 20 de junio de 2010

Santos pecados

En un parque amanecí, de familiaridad asombrosa
Con aquella sensación en mi boca tan sabrosa
Observando a mi alrededor ví nuestros nombres en aquel muro
Y así decidí en aprovecharme del encanto de ese embrujo


Y con todo tan diluido o el alrededor difuminado, ese aire tan viciado
Y por un momento pensé que volvías al pasado que tiempo atrás habías menospreciado
Y entre cerezas de pasión, en plena flora silvestre
Tú sonriéndome a placer, desnuda en el césped
Y mi corazón bombeaba toda la sangre de la Luna
Una caricia en el pecho, un insulto estimado, una mirada de ternura

No hay comentarios:

Publicar un comentario