domingo, 20 de junio de 2010

Una para asfixiarme y otra para sujetar nuestra foto

No sé el por que llegaste a hacerlo.
Como alguien en la flor de la vida pudo llegar a matarse. Eras tan maravillosa que
te repetía todos los días que si volviese a nacer y fuese mujer querría haber sido
como tú. Pero quien diria que una noche de primavera acabarías con todo, con tu vida,
con tu luz.
Si he de ser sincero, no recuerdo con exactitud cuando comenzó todo.Cuando tu corazón
dejó de latir, cuando ya no te apetecía pintarte los labios, cuando dejaste de escuchar
canciones tristes o ni siquiera cuando vaciaste por completo tu corazón.
Sin embargo si me acuerdo tu falta de pasión por las cosas, tus silencios incómodos,
como empezaste a degradarte pasando de lo más puro a todo aquello que siempre he odiado
en las mujeres. Pasaste de una sonrisa tímida y dulce a una tentadora y agresiva.
Y la verdad, no sé como pudiste, eras tan débil, tan inofensiva, tan estúpida y tan
cariñosa, y te acabaste muriendo. La verdad, insistiré en que te suicidaste por mi culpa,
diría que fué a partir de ese día en que me corté las venas y derramé mi sangre e tu boca
para transmitirte como sabía mi pena. Pero tú la entendías a la perfección.
Sabías cuanto te amaba, la de heridas que me hacía solo por ti, la de lágrimas que escondía
por aparentar que no necesitaba nada, lo que anhelo y anhelaba tu capricho sexual.
Pero un día acabaste con todo y bebiste de un vino envenenado justamente en el sitio donde
nos conocimos...
Y en cuanto vi tu figura, yo me desplomé y me cuestioné que iba a ser de mi existencia.
Desde entonces solo espero morirme un día no lejano para no tener que aguantar tanto tiempo
sin ti. Y sé que no te gusta ésto, así que discúlpame, pero, no hay día en que no vaya
decidido a la cocina a coger un cuchillo y colocar su filo en mi corazón y, simplemente
no lo aprieto contra mi pecho no por cobardía, sino porque así en la absoluta y absurda
eternidad no podría volverte a abrazar. Y es que te odio y te amo, porque desde aquél
día no puedo ni llorar teniendo depresión y solo le rezo a Cristo para que me de el golpe
de gracia que yo agradecería no por un acto santísimo, sino humano como el de matar a un
pajaro que ya no puede volar. Y es verdad, que lo único que me define como vivo es el hecho
de respirar y eso que varias veces trato de asfixiarme con una mano privandome del aire
y con la otra sujetando una foto en la que aparecíamos juntos.
En esa foto apareceamos bajo un árbol cercano a la carretera en pleno mes de Mayo al atardecer,
tú cuando aún eras preciosa y estabas viva, yo cuando era tu luz y aún no deseaba perecer...

No hay comentarios:

Publicar un comentario