viernes, 29 de enero de 2010

Hígado como alimento de pena

Libélulas libres que vuelan en barro
Añadiendo con razones o sin ellas un héroe bizarro
Que comete pecados, que hiere y fraga
Y enmudece la muda mudada que ya no paga


La noción de tener un rumbo en que perderme
Con ramas curvadas que no parecen quererme
Inmaduros brotes de lógica avanzada
Hacer el camino erróneo a sonreir con cada zancada


Centelleo urbano ahogado en algo vano
Perder sensibilidad clavada en el organo
Que redime o abusa de la graciosa mano
Con telepático cáncer para todos sano


Y formular el apetito carnal como algo banal
Que designa y diseña el absoluto final
De mente contraria que evoca contrario mando
Y palabras de plutonio rasgo y santo

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