domingo, 25 de abril de 2010

Arrancarme a mi mismo de ti

Acepta, al igual que lo acepto yo, que eres la hiena que se alimenta de mis visceras
Esconde la verdad que dice que mis dientes existen para morder tu yugular
Date cuenta que lo único que quiero es arrancarte de todo y llevarte conmigo a la nada

Por el paso lento del tiempo que disfruta con no hacernos reir
Por la felicidad que ya no siento, porque la propia agonía no es más que herirnos y hacernos sufrir
Por el espíritu que lleva mi muerte o mi pena, por todos mis huesos rotos
Por las bujías que no hacen a mi corazón tonto funcionar bien
Por los cuentos de duendes, de hadas y de putas que le fascinan a Don Quien
Por las malas cosechas y sobre todo por la atracción Sexual
Por las cosas bellas, como fugaces inocencias que aspiran a ser una amapola banal
Por lo malo del mundo y si digo esto entonces es todo
Y como poco maldigo este sucio existir
Por los que no sienten esto, y por quellos que ni sientiéndolo
a ellos mismos se lo permiten decir


Y a dedicatorias reniego, pues me arranco mi máscara de caballero
La alzo a los cielos, incluso me quito el sombrero
Me arrodillo al verlos, entre cementerios a lo lejos
Como si te tirase los tejos, tu alma y la mía
de la misma desgracia, distinto espejo

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