domingo, 25 de abril de 2010

Y el resto es silencio

Es la fuerza que a ti te hace seguir
adelante y a mi morir
Dame tu mano para que te lleve al infierno
Levanta la tapadera del ataúd de tu corazón,
aparta los gusanos de tu boca
Y vuelve a ser la Puta de Dios
Amén por todas esas cosas que nos joden
Esfumarse es lo que hace la bondad de tus palabras tras decirse
Ya sean querubines o zerafines aquellos que te follen
Éste es el placer que todos desconocen al morirse
Las cuencas de ojos con grietas de humo rojo
La miel más alcohólica que el vino del sino
Tu piel, con una espina de espino la arrasaría
Tus piadosos llantos para no olvidarlos a mi pecho bordaría
Y el payaso que titubea ante la gracia de la tristeza
Infinita y eterna solo para mí, perdón, pero es mi pena
Porque sigo repitiendo su nombre en las noches de primavera
Con la esperanza de que oiga mi voz
Pero mi corazón se niega a la vida basada en el Yo sin ella
Sobre todo, el mayor delito del hombres es nacer
Y siento desfachatez tremenda por las cosas que quisiera y quiero perder
Mi sed solo será consolada tras la vida, incluso
Si al verla pierdo mi conclusión, deduzco
Que seguirá riendo a pesar de la penumbra amarga que luzco
¿Seguir adelante por un motivo de vida absurdo ?
Y soy el culpable de todo, soy de los que cuestionan el motivo de respirar
De los que bendicen el agua que lo hunde, de los que nadie puede más
de un año soportar
De los que maldicen haber conocido a alguna que otra mujer bella
De los que todo le da lástima, que no cree en un Dios, y si existe
es sin duda Ella
Pero, ni en mi vida, ni en cien más llegaré a ser un Santo
Pues por la muerte y el sexo siento demasiada obsesión
Por las voces lejanas que sienten lo mismo y con ellas canto
Por andar sin rumbo, sin destino y en ninguna dirección
Y estás tan muerta como yo...
Muerta por dentro, como no...


Pero gracias, gracias por el dolor con el que vivo, por ella y por mi mente lerda
Por la existencia no deseada, por esta Tierra Santa, Santa Puta Mierda


Y es que escribo cada día relatos o profecías de enamorados salidos de poesías,
de historias que ya tuvieron un final, de mi pasión por la mujer sin desmaquillar,
de amargura pena, decadencia, dolor y angustia, con las que querría matarme y por ella las forjo
Porque justamente ahora, y más que nunca, la ausencia de la existencia de la que considero Dios
no la soporto...

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