domingo, 1 de noviembre de 2009

Ardiendo en el pecado de tus besos

Es mi placer éste dolor que siento en mi corazón, la pasión de amar cuando todo va mal.
Parece que tu cuerpo está hilado expresamente para que me atraiga como una telaraña.
Seguramente mi deseo es muy distinto al tuyo, pero éste es mi pecado.

Así que muerde mi cuello y deja el carmín y el tacto de tus labios en mi piel,
y enviáme al más allá como lo hacen tus ojos.
Es la tinta que se libera de tu alma la que maldice mi vida.

Y es tu clara piel la que indica el camino seguido por los inmortales.
El espíritu del amor está muerto para ti como lo estaba para mí.
Y es la cadena de la tragedia quien impide que me acerque a la iglesia de tu cuerpo.

El candado que encierra mi paraíso se abre con el lugar donde fluyen tus palabras.
Y crucifícame al caos mientras pueda observar el cosmos en tus labios rojos pasionales
como la sangre que derramaría por tenerte.

Tus suspiros están rompiendo mi corazón en un importante lugar donde nada me importa,
porque estoy ardiendo en unas llamas que nadie excepto tú ha podido encender
Y ahora que arden con fuerza, lo único que desea éste romántico es morir quemado por tu amor...

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