Aspiro la derrota con cada segundo que sigo viviendo
Es absurdo sentir aprecio por un mundo en el que nadie
te está queriendo
La más dura espera será seguida de la última oportunidad,
Recibiendo en mi alma los cortes del pecado en cantidad
Pero derrotado te sigo amando en las llamas del exceso
Utilizo el amor como pistola sin ningún retroceso
Por tus labios, inútil es cualquier esfuerzo
Pues la muralla de prejuicios usas de caparazón
Como directos puñetazos golpean mi corazón
Cuervo y carmín son la perfecta mezcla
Humilde puteado poeta aunque no lo parezca
Llueven heridas en esta cruel vida
Que exista alguien tan bella como tú parece mentira
He sido infiel.
Hace 12 años
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