miércoles, 18 de noviembre de 2009

Sin inspiración

Y el murmullo de la ciudad contamina aún más la pena,
la amargura es sacudida por la infectada mentira,
una mano con retazos púrpura ofrece una ayuda despreciada.
Las lágrimas sólo dejan surcos en una piel de blanca tez,
y parece que es inequívoco el aburrimiento existencial.
El destino es el fin, y al fin y al cabo un círculo cerrado,
una cuerda que nos ata las manos como hipocresía.
Ni para mí ni para ciertos labios la pena corta como debería de cortar...
Es relativa la inspiración...

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