En una noche como otra cualquiera, cualquiera de tus lágrimas impediría que derramases
si al menos pensase que soy fuerte, si pudiese soportar tu pena y la mía al mismo tiempo,
en ésta noche cualquiera, cualquiera de tus miradas me llevaría al infierno.
En esta noche cualquiera me pasaría la madrugada buscando a oscuras tu felicidad en un
laberinto de espino, me concederías el deseo de dejarme morir por ti, llenar con mi sangre
la copa en la que bebes, esbozando tus ojos en un inservible trozo de papel donde está
vendida mi alma.
Me paso noches y noches tratando de escribir una poesía que iguale tu belleza, rezándole
a un dios que me ignora, buscando mi apagada luz en tu oscuridad, pero aún así me odio
tanto por amarte, por vivir con una pesadilla como vida, como deseo un sueño inalcazable,
como final una muerte enraizada a ti.
Me ahogo en este sufrimiento llamado amor, en ésta cárcel llamada soledad que ninguna otra
mujer puede llenar, y no solo me centro en la fuente de deseo que supone tu lencería,
o en las grietas de tus labios bañadas por carmín. Por la eternidad de este instante sé
que cualquier felicidad me vincula a morir por ti. Parece que en esta noche como otra
cualquiera fumo tus lágrimas y detesto fumar, al igual que sigo viviendo y aborrezco vivir.
Cualquier diablo se mataría con ver tu sonrisa y no tenerla, pero mañana por la mañana
ambos despertaremos teniendo el mismo dolor en nuestros corazones, un dolor que no cura
una noche cualquiera, solo la muerte cicatriza a la vida, en una herida que llamamos amor.
Desearía cicatrizar la vida en esta noche cualquiera...
He sido infiel.
Hace 12 años
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