domingo, 6 de diciembre de 2009

Tanto pecado que no entiende el tiempo

Es demasiado oscuro, demasiado tentadores,
no los soporto, tan rojos, tan complacientes...
Que los envidio por su existencia y perfección
Es imposible sellar en mi pecho tal tentación...


Estre sauces de plata en una noche que no desearía olvidar sé que merezco el infierno
Será porque te fecundaría con algunas de mis depresiones...
Será por tus ojos de cielo que se alimenta de corazones...
Será por mis placeres sangrientos que no entienden a razones...



Con mi índice impregnado en sangre te dibujaría un corazón en tus mejillas y en tu vientre
Acariciando lo prohibido, porque lo no bello es algo que no existe en ti siendo indiferente
Porque es el amoroso vicio que me entierra y que mi pena siente...



Dejo que muerdas mi autoestima, a cambio de que mis dientes se aprieten contra tu cuello,
esparciendo el flujo de la vida y coloreando tu piel,
sin dejar que ningún suspiro de bendición escape de tu garganta
Un ritual de sabor a sangre y venas del que serás fiel...



Nadie podrá detener el eterno ciclo entre amor y muerte
Ni tu saliva, ni tu sudor, ni tu sangre serán suficiente
Me odiarías con saber algunos de los pensamientos que concibe mi mente...


Tal tirano se merece que aprietes una daga contra su pecho fuertemente
Ahogándome en el lago donde desembocan todos los ríos de sangre,
Pues tu rostro de lava me hará arder después o antes,
unos labios que masacran con belleza cualquier ser a su alcance...



Y así me encadeno al titan, prohibiendo el imperativo sueño,
no pudiendo lamer las gotas carmesí procedentes de tu cuerpo
Tanto pecado que no entiende el tiempo...
Un rojo paraíso en llamas no es el cielo...

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